Indice
Contenido
Prefacio
Capítulo 1 El mito de Alemania como nación malvada 9
Capítulo 2 Las secuelas de la guerra en Alemania 19
Capítulo 3 El factor judío en la guerra 29
Capítulo 4 La Revolución Rusa de 1917 35
Capítulo 5 El terror rojo 52
Capítulo 6 La revolución bolchevique se extiende por Europa 63
Capítulo 7 La nación de Israel 73
Capítulo 8 Los judíos en la Alemania de Weimar 77
Capítulo 9 Hitler y los nacionalsocialistas llegan al poder 83
Capítulo 10: El nacionalsocialismo contra el comunismo 91
Capítulo 11 Los judíos declaran la guerra a la Alemania «nazi» 97
Capítulo 12 Los nacionalsocialistas y los sionistas colaboran para la emigración judía fuera de Alemania 112
Capítulo 13 La vida en Alemania bajo Hitler 117
Capítulo 14 Hitler comienza la recuperación del territorio alemán 135
Capítulo 15. Los Juegos Olímpicos de 1936 138
Capítulo 16 «Anschluss». La unificación de Austria y Alemania 143
Capítulo 17 Alemania anexiona los Sudetes 151
Capítulo 18. Guerra con Polonia 161
Capítulo 19 La guerra falsa 181
Capítulo 20 Alemania invade Francia a través de los Países Bajos.
Fin de la guerra falsa. 187
Capítulo 21. ¿El objetivo de los aliados? ¡La destrucción de Alemania! 197
Capítulo 22 Alemania como víctima 208
Capítulo 23 Ganadores y perdedores 219
Bibliografía
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Contratapa
Nací en 1937 y mi generación creció inundada de propaganda antialemana. Se nos enseñó, literalmente, a odiar a los alemanes como pueblo.
Son un pueblo muy culto y muy civilizado en todos los aspectos. Si se los estudia objetivamente los líderes alemanes de los años treinta y cuarenta no eran diferentes de otros líderes europeos.
Solo se les hizo parecer diferentes mediante la implacable propaganda de odio dirigida contra ellos.
Alemania sufrió más que ningún otro país como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial (SGM). Unas 160 de sus ciudades y pueblos más grandes quedaron completamente destruidos por la campaña de bombardeos aliados y más de 21 millones de alemanes perdieron la vida como resultado de la guerra. Sin embargo, nadie quiere escuchar sus relatos de sufrimiento y no se ha permitido ninguna simpatía hacia los alemanes derrotados y deshonrados. La propaganda antialemana ha cultivado la sensación general de que recibieron lo que se merecían.
Como fueron los perdedores de ambas guerras nunca se les permitió presentar su caso ante la corte mundial ni contar su versión de la historia a través de ningún medio. Al fin y al cabo los ganadores de las guerras escriben los libros de historia. ...En cuanto a Nuremberg .........fue una enorme farsa de juicio que no tiene nada que ver con lo que hoy se llama juicio en cualquier juzgado penal de Occidente.
La propaganda antialemana, utilizada para crear el clima de odio que hizo posible la destrucción masiva de civiles alemanes continuó implacablemente mucho después de que la guerra hubiera terminado...Las fantásticas historias de atrocidades continúan incluso hoy en día. Basta con sintonizar el canal History Channel para verlas repetidas una y otra vez.
Pero después de la SGM entró en juego un factor diferente, que mantuvo vivas las falsas historias de horror que no se dio después de la Primera Guerra Mundial. Después de la SGM los judíos explotaron el sentimiento antialemán mundial, que ellos mismos habían creado en gran medida con su propaganda, para justificar la creación de su tan ansiado Estado de Israel como patria para el pueblo judío. Estas historias de horror fabricadas también sirvieron para desarmar a los críticos de los judíos cuando se dispusieron a recuperar el poder y el control en Europa.
De todo esto y muchísimo más trata este libro. Benton Bradberry, ex oficial de la Marina de guerra de Estados Unidos y Licenciado en Ciencias Políticas REVISA todo lo que se afirma respecto de la Primera Guerra Mundial, del insolente y violento "Tratado de Versalles", de la situación de los judíos en la Rusia de los Zares, luego con la URSS, la migración en masa de judíos a Alemania, su éxito y prosperidad allí, la emigración en masa de judíos de la Unión Soviética a Estados Unidos entre 1880 y 1920 y su enorme éxito también allí y de su Declaración de Guerra Económica y Boicot de todos los productos alemanes en cualquier puerto y mercado más el corte del servicio de transporte marítimo y bloqueo financiero como el VERDADERO inicio de la terrible Segunda Guerra Mundial.
Este inigualablemente contundente enfoque historiográfico de Benton L. Bradberry pulveriza las versiones de la Historia Churchillianas (de los partidarios de Winston Churchill), inglesas, la version de los historiadores Roosveltianos norteamericanos (partidarios de Roosvelt) y de los historiadores judíos.