En este libro indispensable y formidable, el mejor de todos sobre este período histórico, Irving estudia los orígenes históricos, económicos, sociales, culturales, militares e ideológicos de la Alemania de la década del 30’ del siglo XX sin cuyo conocimiento y comprensión no se entenderá bien el período siguiente, el de la guerra.
Los pensamientos de ese Adolf Hitler, con treinta años recién cumplidos, giraban en torno a las condiciones impuestas por los vencedores de la primera guerra mundial a los «cobardes y corrompidos» representantes alemanes en Versalles; trataba de convencer a su audiencia de que los culpables de la derrota de la Primera Guerra Mundial no habían sido tanto los enemigos extranjeros, sino más bien los políticos de Berlín dominados por los judíos…
Ya para entonces, sus objetivos no eran nada modestos: iba a restaurar el Reich de Alemania, desde el Niemen en el este hasta Estrasburgo en el oeste, y desde Königsberg hasta Bratislava. En otro discurso secreto pronunciado en Salzburgo (con toda seguridad el 7 u 8 de agosto) de 1920 Hitler animó a sus compatriotas austríacos con los dos mismos ideales: «Primero, Deutschland über alles in der Welt (Alemania por encima de todo el mundo); y segundo, los dominios de Alemania llegan hasta allí donde se hable la lengua alemana.»
En primer lugar, dijo “debemos procurar conseguir el espacio vital suficiente; esa es nuestra prioridad más alta…”.
En noviembre de 1923 Hitler no triunfó en su intento de lanzar una revolución en Munich; fue juzgado y encarcelado en la fortaleza de Landsberg hasta que finalmente se le concedió la libertad. Publicó su libro Mein Kampf y dedicó los años siguientes a la reconstrucción del partido hasta convertirlo en una fuerza disciplinada y autoritaria con sus propios tribunales, sus propios guardias de camisas pardas las SA, y su «guardia pretoriana» de negro uniforme, las SS, hasta que, a la cabeza de un enorme ejército de un millón de miembros del partido, llegó a la cancillería de Berlín en enero de 1933. Fue una proeza política que un cabo en la reserva, desconocido, sin dinero y que había sufrido los efectos de los gases de la guerra, llegara hasta allí sin otros medios que el poder de la oratoria y una ambición oscura y decidida.
Las medidas que pensaba tomar en política exterior eran de una brutal simplicidad: quería extender los dominios de Alemania añadiendo más de un millón de kilómetros cuadrados a los 553.000 que ya tenía, a expensas de Rusia y Polonia…
Mussolini nunca lo consiguió con los italianos, ni siquiera después de veinte años de gobierno fascista. En 1943, el debilitado fascismo italiano acabó por evaporarse tras unos cuantos bombardeos y la caída de Mussolini. En Alemania, en cambio, después de diez años de adoctrinamiento nazi, los ciudadanos alemanes fueron capaces de resistir los bombardeos aéreos del enemigo que producían de cincuenta mil a cien mil muertos en una sola noche con un estoicismo que llegó a exasperar a los aliados…
Alemania era una ruina internacional en un mundo insolvente cuando el 30 de enero de 1933 Hitler se convertía en canciller. Los trabajadores sin empleo se contaban por millones… Hitler recuperó para su país la confianza en el futuro, que era imprescindible para el resurgimiento económico….Iba a devolver a Alemania toda su fuerza sin hacer ningún más caso de las restricciones del tratado de Versalles… “Nuestro objetivo es recuperar el poderío alemán…pero para recuperar nuestro poderío vamos a necesitar a la Wermacht, las fuerzas armadas…Mi movimiento constituye un milagro para la patria. Pero este milagro no se repetirá, de modo que tenemos que aprovecharlo”…
Indice
Introducción
Prólogo: la simiente
I. Hacia el poder absoluto 53
Dictador por consenso
El triunfo de la voluntad
“Un día, el mundo»
La primera dama
La diosa de la fortuna
«Verde»
La otra cara de Hitler
Afilando la espada
Munich
El primer paso de un largo camino
II. Hacia la tierra prometida 227
En la cancillería de Hitler
Cincuenta años
La extremaunción
La solución final
Pacto con el diablo
Intermedio: su primera guerra en Silesia