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La relación entre la Filosofía y la Sociología
Muchos científicos sociales y filósofos proclaman que la sociología y la filosofía son campos de investigación separados. Algunos se preguntan dónde y cómo trazar el límite exacto entre ambos. Mario Bunge, sin embargo, sostiene que los dos campos están tan entrelazados el uno con el otro que no es posible, ni deseable, establecer una demarcación. De hecho, la investigación sociológica tiene presunciones filosóficas demostrables. A su vez, algunos hallazgos sociológicos están encaminados a corregir o enriquecer las teorías filosóficas que tienen que ver con el mundo, nuestro conocimiento de él o los modos de actuar en él.
Si bien la tesis de Bunge difícilmente hubiera sorprendido a Mill, Marx, Durkheim o Weber, esta es totalmente contraria a la corriente sociológica actual y a las escuelas filosóficas predominantes. Bunge pone de manifiesto que las problemáticas filosóficas surgen durante la investigación de la ciencia social. Una filosofía fecunda de la sociología puede desenterrar presunciones críticas, puede analizar conceptos clave, puede acendrar estrategias efectivas de investigación, puede dar origen a síntesis coherentes y realistas y puede identificar problemas nuevos importantes.
Bunge revisa las tesis de Marx y Durkheim que defienden que los factores sociales son tan objetivos como los materiales; el llamado teorema de Thomas que rechaza la tesis conductista que sostiene que los agentes sociales reaccionan ante estímulos sociales más que ante el modo en que los percibimos, y la tesis de Merton sobre la manera de ser distintiva (en el libro habla de «ethos») de la ciencia básica que demuestra que la ciencia y la moralidad están entrelazadas. Más adelante, Bunge reflexiona sobre algunos problemas filosóficos causados por los estudios sociales contemporáneos. En el capítulo que cierra esta obra, Bunge arguye enérgicamente contra la complacencia ante el trabajo paupérrimo desarrollado tanto en las ciencias sociales académicas como en la filosofía.